jueves, 12 de agosto de 2010

Asmodeus, parte 1

Este articulo apareció originalmente en el Adventure Path #29 Mother of Flies.


"Salve Asmodeus! Libranos del caos para que podamos servirte por la eternidad."

Monografia Asmodeica

Asmodeus (as-MO-dee-us) se cuenta entre los seres más antiguos del multiverso. Fragmentos de textos heréticos, como la Monografía Asmodeica, el Libro de los Condenados y el Escrito de las Moscas, afirman que fue el responsable de la creación de las estrellas, los planetas y los primeros seres mortales, y que su orgullo condujo a un conflicto sobre la obediencia y libre voluntad de las criaturas menores, lo cual inicio una guerra entre el orden y el caos y creo los conceptos de correcto y equivocado. La bravura de la joven diosa Sarenrae le forzó a reconocer su papel homicida en la guerra, y el abandono el campo de batalla jurando que algún día sus oponentes comprenderían la autentica gravedad del conflicto, un momento en que regresaría y sus inferiores reconocerían e implorarían por el orden que el había traído, y de nuevo volvería a ser el maestro indisputado de todo lo que había creado.


Asmodeus es un dios de rígidas jerarquías, donde cada criatura sabe cual es su lugar, el fuerte manda sobre los seres inferiores, y el débil es apropiadamente sumiso a sus superiores. Es un tirano omnipotente que crea y destruye cuando lo considera apropiado, y siempre lo ha sido, de la misma forma en que un maestro herrero funde cualquier objeto de metal disponible, no importa lo valioso que sea, para un nuevo proyecto, tan solo para reformarlo de nuevo o descartarlo. Lo que los mortales llaman "mal" es el orden natural del universo para su vasta y antigua comprensión, el agua fluye colina abajo, el fuego quema, y el fuerte domina al débil.

El Príncipe de las Tinieblas es adorado por criaturas a lo largo y ancho de Golarion, aunque en la mayoría de partes del mundo esta limitado a diabolistas hambrientos de poder o pequeños cultos buscando la sabiduría infernal. En Cheliax, y por extensión Isger y Nidal, su adoración es pública y abierta, y para muchos esos lugares son sinónimos de adoración al diablo. Sin embargo Asmodeus no es un pequeño dios reclamando atención, el no busca que le adoren, simplemente quiere obediencia, reconociendo que su voluntad es tanto verdad como ley. Garantiza magia a su adorador no como recompensa por sus plegarias, si no para ayudar a llevar al resto del universo bajo su control. Ama el arte de la negociación y se deleita en acuerdos que parecen justos pero que con astucia y fuerza de voluntad realmente le da a una parte una ventaja disparada, pues aquellos con intelecto superior sabrán reconocen cuando esos métodos son usados contra ellos, y aquellos que no vean estas trampas merecen que su estupidez sea explotada. El Príncipe de las Tinieblas espera y aprecia las lisonjas, aunque las reconoce por lo que son, y no permite que le induzcan a hacer algo si los argumentos del que habla son por lo demás endebles.

El propio Asmodeus es bien parecido, elocuente, diplomático, paciente e increíblemente brillante. Cuando se irrita se muestra colérico, terrorífico y destructivo, aunque estos periodos son siempre breves y rápidamente vuelve a su habitual conducta. Asmodeus cree que la palabra de uno es un contrato vinculante, y que debe traer consecuencias si se rompe, es por esto que se muestra siempre cauteloso sobre lo que dice o acuerda. Se opone a la libertad si esta interfiere con el proceso de gobierno, y cree que la humildad es una carga que solo los débiles deben llevar. Es una activa, y prospera, deidad masculina, empeñado en el descubrimiento y la conquista, ve poco útiles las cualidades femeninas como la dulzura, la compasión o la tendencia al maternalismo, y considera a las mujeres seres inferiores hasta el punto de impulsar una misoginia activa en el Infierno. El que las mujeres mortales quieran degradarse ante el a pesar de sus prejuicios le divierte, le llena de desprecio, y refuerza su opinión sobre la debilidad de estas.


En el arte se le muestra comúnmente como un humano de piel rojiza con cuernos negros, pezuñas y un aura de llamas pálidas. Puesto que es una entidad antigua incontables interpretaciones de su apariencia han estado o dejado de estar de moda entre sus seguidores mortales, aunque los rasgos de terrible tirano inmortal siempre prevalecen. Muchos son los que creen que su forma de diablo de piel carmesí es la verdadera, pero existe saber que insistentemente habla de una forma aun más diabólica con heridas que sangran constantemente. Asmodeus es capaz de tomar la forma de cualquier criatura, y usa esta habilidad para intimidar, manipular o intrigar a aquellos que hablan con él. Asmodeus prefiere los rubís, y usualmente aparece con un gran colgante de rubí o una maza, o incluso con una coraza hecha enteramente de una sola gema deslumbrante.

Mientras otros dioses suelen entrometerse directamente en el mundo mortal en forma de señales y augurios, Asmodeus siente poco interés en las motivaciones sutiles más allá de los límites de un contrato, ya que cree que excesivas recompensas minan la necesidad de especificar que se desea en cualquier acuerdo. En las raras ocasiones en que realiza una intervención constructiva es, normalmente, para enfatizar recompensas secundarias o conceder recompensas primarias para otorgar nuevas oportunidades a aquellos que le sirven. Cuando se enfada o esta contrariado con uno de sus adoradores no se reprime en recurrir a castigos contractuales con todas sus consecuencias. Para infracciones poco serias puede mofarse de un mortal produciéndole una breve sensación de ardiente agonía, constreñir su mano útil en un doloroso espasmo o hacer aparecer un texto en ardientes llamas o sangre supurante. Se sabe que ha asignado a diablos menores a vigilar de forma invisible a adoradores valiosos o problemáticos, empujando al mortal en una dirección cuando se necesita y golpeándole cuando el sujeto se descarría de su acuerdo diabólico.

Los impecablemente limpios y metódicos clérigos de Asmodeus visten mayoritariamente en tonos oscuros, usualmente negro con dejes rojos. El tipo exacto de ropa varía de acuerdo a la moda y el clima locales; los atuendos chelios tienen múltiples capas, mientras que en el gélido Nidal los clérigos prefieren ropajes de rojo oscuro con ribetes de pelaje negro sobre ropa de lana, y en húmedo Isger llevan camisas y pantalones negros con chalecos y capas cortas rojas. En muchas ceremonias se usan mascaras o yelmos cornudos, a menudo representando diablos, carneros o machos cabrios. Al igual que el Príncipe de las Tinieblas favorecen los rubís y otras gemas rojas (cornalina, berilio rojo, granate rojo, etc...) son populares entre aquellos que no pueden permitirse auténticos rubís. Entre los clérigos mas ricos u ostentosos, las piedra de ioun de color rojizo son muy populares (incluso las variedades agrietadas, defectuosas o chamuscadas, para más información ver Pahfinder Companion: Seekers of Secrets). Las mazas de terror y los cetros mágicos (en especial los cetros de poder señorial o de mando) son buscados por los clérigos poderosos como símbolos de status.

Asmodeus es legal malvado, y sus campos divinos son la tiranía, la esclavitud, el orgullo y los contratos. Sus dominios son Mal, Fuego, Ley, Magia y Superchería. Su arma predilecta es la maza, y su símbolo el pentagrama invertido, aunque algunos cultos usan el pentáculo en lugar del pentagrama. El extremadamente jerárquico sacerdocio de Asmodeus incluye clérigos, hechiceros (especialmente aquellos con línea de sangre infernal), magos (particularmente conjuradores), taumaturgos, diabolistas (ver Pathfinder Chronicles: Book of the Damned Vol. 1, Príncipes de las Tinieblas), y guardianes negros, con sus papeles individuales dependiendo de sus habilidades y capacidades particulares. Un puñado de druidas le adoran como la deidad primordial del fuego, e incluso un grupo aun más pequeño de paladines le sirve como parangones de la ley (ver página 65 del AP#29 Mother of Flies). Por supuesto también tiene a su servicio bardos, monjes y otras clases, pero no suelen formar parte de su sacerdocio.

La mayoría de los seguidores de Asmodeus son clérigos hambrientos de poder, magos diabolistas, esclavistas avariciosos, encantadores crueles o nobles decadentes en busca de placeres secretos. En naciones como Cheliax, en donde su adoración es publica, los seguidores de Asmodeus son como cualquier otra persona en otras naciones, excepto por su creencia en castigos duros para los que rompen la ley, el estar acostumbrados a que imps (diablillos) acompañen a los lanzaconjuros, y que son abiertamente tolerantes con la esclavitud, puesto que estas cosas son un pequeño precio por mantener el orden en las calles. Mucha gente común activa en la iglesia aun recuerda el caos y el sufrimiento de la guerra civil, o temen la violencia y el barbarismo en que han caído lugares como Galt, y agradecido apoyan la segura, aunque tiránica, estabilidad de la fe de Asmodeus. En estas tierras los guardias de ciudad, oficiales menores del gobierno, comerciantes, e incluso granjeros y peones están dispuestos a servir al infierno si la alternativa es ser robados por bandidos, o ensartados por una muchedumbre enfurecida. La mayoría todavía ora a otros dioses por salud o prosperidad, algo que Asmodeus y su iglesia permiten en tanto el Príncipe de las Tinieblas sea reconocido como su superior y estas fes no amenacen su posición.

Los auténticos seguidores de Asmodeus creen en la ley, el orden y en conocer su lugar en el gran esquema, y en muchos casos aspiran a una mayor posición y trabajan para probar que son merecedores de ella. Estudian lo mejor que pueden para aprender habilidades necesarias, vigilan a sus iguales, maniobran para conseguir una mejor posición y mantienen un ojo sobre sus inferiores en busca de talentos explotables o ambiciones peligrosas. Mantienen a sus amigos cerca, y a sus enemigos opresivamente mas cerca aun, actuando normalmente a través de los canales apropiados más que recurriendo a métodos viles e indisciplinados como el asesinato. Es mucho mas efectivo eliminar a un rival desenterrando evidencias (y demostrando tu habilidad en el proceso) que con un ordinario asesinato. Las misas de Asmodeus requieren cantos de largas frases que deben ser recitadas sin error, sacrificios de sangre (normalmente animales, aunque las grandes ocasiones o ciertas ceremonias mágicas pueden requerir sacrificar a un humanoide), campanas, y actos de dominación o sumisión para reforzar los rangos dentro de la iglesia. En ocasiones se conjuran diablos para participar en los eventos, ya sea físicamente o poseyendo a un huésped humanoide voluntario o involuntario. Las misas en templos convertidos de otras religiones a menudo tienen rituales designados para blasfemar lo que antaño fue practicado ahí, especialmente en fiestas celebradas por los anteriores inquilinos.

Templos y Santuarios

Los templos públicos dedicados a Asmodeus prosperan en Cheliax, donde a menudo comparte espacio con la burocracia de la nación, aunque hay capillas secretas esparcidas por todo Golarion. Los templos públicos construidos específicamente para Asmodeus poseen un ambiente y un aspecto distintivos, góticos y diabólicos, pero muchos de ellos son templos de otros dioses que fueron abandonados o comprados y redecorados para encajar con su nuevo señor. Los templos secretos suelen ser una sola sala escondida o en el sótano, lejos de la vista y aseguradas contra el descubrimiento ocasional. Los templos varían desde grandes y opulentos con cortinas de seda y adornos de oro a simples altares de piedra en cuevas, el Príncipe aprecia los adornos de la riqueza, pero esta mas interesado en la sincera devoción a su causa más que demostraciones incidentales.

Los santuarios de Asmodeus son usualmente lugares sencillos, como un monolito, una roca o un árbol con una extraña señal, un pedazo de tierra quemada en la que nada crece, o incluso la tumba de un diabolista destacado. Los fieles tienen una sensibilidad especial por estos lugares, estén o no claramente marcados. Algunos de estos lugares son realmente antiguos, precediendo incluso a la civilización azlanti, de cuando los primitivos humanos aun trataban de entender los patrones en el cielo nocturno y la oscuridad de sus propios corazones. Sin embargo se da cuenta de que los avariciosos mortales disfrutan de estos despliegues como muestra de sus propias riquezas, alimentando su avaricia aun mas y su necesidad de el, por lo que alienta este tipo de decoración si sus adoradores parecen inclinados hacia ella.