miércoles, 12 de mayo de 2010

Calistria, 1ª parte

Este articulo apareció originalmente en el Adventure Path #17 A Memory of Darkness, y su traducción es obra y merito de Iridal.


Calistria


Calistria (ca-LIS-tree-ah) es una antigua deidad adorada especialmente entre los elfos de Golarion: misteriosa, atractiva, temperamental, apasionada, y con una larga memoria para viejos deslices. Aunque la mayoría de sus seguidores son elfos, es popular entre otras razas y, en algún momento casi todo el mundo tiene interés en la lujuria, el engaño, o la venganza. Ella no es tanto una guía espiritual para los elfos como una piedra angular de su cultura, nunca empujando a actuar, pero siempre dispuesta a ayudar cuando llegue el momento de entrar en acción.

La diosa se refleja en los hombres y mujeres atractivos y carismáticos poseedores de puro magnetismo sexual, manifestándose en todos aquellos rasgos característicos de los elfos que atraen a las otras razas. Aunque Calistria es bella, la belleza nunca es la primera palabra que viene a la mente cuando se la describe, sino que se la caracteriza como sensual, deseable, excitante, y muchas otras palabras vulgares. Verla vestida hace preguntarse qué aspecto tendría desnuda, y verla desnuda trae a la mente pensamientos más explícitos. Aunque Calistria se considera a sí misma mujer, se sabe que toma la forma de un hombre de vez en cuando, y en esta forma es tan atractivo como su forma femenina, lo suficiente como para hacer cualquier mortal sienta débiles las rodillas y enrojezca como un tomate.

Es engañosa, desconcertante, taimada, y posee un pico de oro, capaz de halagar a sus más poderosos rivales con buenas palabras que sólo después de una cuidadosa reflexión se revelan como insultantes y humillantes. Ella se "rinde" a sus enemigos convenciéndolos de deponer sus armas, mantiene a pretendientes durante décadas insinuando promesas de futuras excitantes recompensas, y burla a los más brillantes mortales como una ocurrencia tardía. No es una diosa de jugadas tontas o chistes crudos, ya que los considera por debajo de su posición. Puede transmitir una hora de discurso en un pequeño gesto y una vida entera de emoción con una sola mirada premeditada. Para ella, las mentiras son carne y bebida, las verdades a medias son sus vinos favoritos, y las afirmaciones con doble sentido son un delicioso postre.

Calistria es implacable, paciente e implacable, dispuesta a castigar a alguien que la ofende hasta la séptima generación. Disfruta con una resolución rápida a pequeñas afrentas pero tiene un enfoque a largo plazo para ofensas más graves. Para ella, la venganza es un plato que se saborea mejor servido frío, regado bajo la lluvia durante una década, plantado en un viñedo, convertido en vino madurado durante un siglo, y servido como un festín de venganza a aquel que la ha ofendido, así como a sus amigos, seres queridos, y su descendencia. Calistria no perdona, no olvida, y cualquier evidencia que parezca otra cosa es parte de su plan para vengarse de la forma más dolorosa posible, cuando menos se espere.

La diosa es acogedora y amigable con quienes no le han hecho mal y no han cometido el error de provocar su ira. Dicho esto, es inestable, y cambia de lealtades para adecuarlas a sus necesidades y satisfacer sus caprichos. No hace esto con malicia, sino que no permite que su interés por otros seres llegue a ser demasiado fuerte o demasiado emocional, dado que cree que alguien que hace lo contrario es un tonto. Quienes se han emparejado a ella en el pasado suelen ser lo suficientemente inteligentes como para aceptar esto y seguir adelante, pero a veces los más retrasadillos persisten en la persecución después de que ella se ha cansado de ser la presa así que, a continuación, Calistria saca sus garras. No siente culpabilidad por haber tomado ojo por ojo, o incluso más, ella es una diosa de la venganza, no de la justicia, y si la venganza empuja a actuar más allá de una respuesta adecuada, eso debería ser una lección para aquellos que se crucen en su camino. Ella no tiene ningún interés en el amor y lo considera sólo como una debilidad y algo innecesario derivado de los placeres físicos.

Calistria da la bienvenida a cualquier seguidor mortal que disfrute de la lujuria, el engaño, o busque venganza de otro mortal. No le importa si la persona es buena, mala, injustamente acusada, egoísta, moral, criminal, o desengañada amorosamente. Puede no estar de acuerdo con los métodos o motivación de un individuo, pero si tiene que ver con sus dominios Calistria se interesa en el resultado y está dispuesta a ayudar a lograrlo. Esto significa que en cualquier momento sus seguidores son muy diversos, aunque la mayoría de ellos son de transición, es decir, que sólo buscan su ayuda cuando la necesitan. Esto la satisface y no pide nada más.

Debido a esta actitud, muchos la acusan de ser malvada, pero en realidad es sólo amoral: evita el bien y el mal y la justicia, porque sabe que el mundo no es un lugar justo. ¿Es correcto que el mundo entero sufriera la era de la oscuridad a causa de los Azlanti? ¿Es correcto que el hermano de Shelyn se convirtiera en el juguete de horrores incognoscibles? ¿Es correcto que un noble pueda acribillar a impuestos a los campesinos hasta sumergirlos en la inanición? Calistria está más allá de estas cuestiones, y utiliza sus habilidades para sobrevivir. Si otros deciden seguir su camino, que así sea. Y si los demás son perjudicados en consecuencia, que así sea, ya que cada criatura tiene el derecho y la responsabilidad de vengar sus afrentas. Devotos típicos a largo plazo de Calistria son prostitutas, espías, chismosos, hedonistas, adictos, encantadores, e ilusionistas. Los que tienen una gran afrenta oran por su favor, al igual que los raros asesinos no malvados con una deuda de sangre justificada. La mayoría de sus servidores son elfos, no a causa de un excesivo interés lascivo en la carne, sino porque representa la independencia del compromiso y la libertad de perseguir lo que se desea. Estas tendencias ofrecen un alivio bienvenido para una raza que vive cientos de años y podría considerar la posibilidad de permanecer con la misma pareja de por vida peor que una pena de prisión. Algunos cruzados, en especial los elfos, oran a Calistria para ayudar a lograr una venganza sagrada sobre sus objetivos. Son muy pocos los enanos que siguen su culto, incluso aquellos deseosos de venganza contra otro clan o sus familiares, dado que el hábito de Calistria de realizar respuestas desproporcionadas a una ofensa generalmente resulta excesivo para la mentalidad legal de los enanos. Un buen número de medianos (especialmente los relacionados con gremios de comerciantes en la sombra) veneran su aspecto engañoso, y los antiguos esclavos a veces la oran para obtener venganza contra sus crueles amos. Calistria no es una deidad popular entre los gnomos, en gran parte porque la tendencia al engaño de esta raza suele ser caprichosa y prefieren vivir sus vidas en lugar de insistir en viejos rencores y venganzas.

Calistria muestra su favor entre los fieles con súbitos ramalazos de suerte en los intentos de encontrar compañía, de aumentar los placeres físicos, y de encontrar fácilmente oportunidades para planes o actos de venganza. Aquellos que la disgustan se encuentran a menudo aquejados de impotencia, en la imposibilidad de lograr la satisfacción sexual, sus planes conspiradores fallan desastrosamente, o avispas enojadas les muestran una infalible capacidad para picar en lugares sensibles. Su ira a veces se pone de manifiesto por varios acontecimientos positivos que culminan en un horrible fracaso, como por ejemplo, la primera cita con un largamente perseguido amante transcurre terriblemente mal.


El avatar de Calistria es una hermosa mujer elfa que suele llevar un vestido o traje negro acentuado de oro, a menudo con un drapeado de seda negra o áurea cayendo de los brazos o cubriendo seductoramente su cara. Sus ojos son oscuros y misteriosos, y a veces relucen dorados con pasión o ira. Se suele mostrar en compañía de avispas gigantes, su criatura preferida: a diferencia de las abejas, las avispas pueden picar una y otra vez sin morir. Su forma masculina se parece a una versión varonil de su avatar normal, esta vez vestido con polainas negras y un holgado justillo dorado más una capa, sus ojos ardiendo con pasión apenas contenida.

La vestimenta formal para su clero es muy escasa y picante, generalmente de cuero negro o seda amarilla que cubre poco y oculta aún menos, un efecto a menudo realzado con tinte de alheña en las palmas de las manos y bandas estrechas en los brazos. Algunos sacerdotes gustan añadir colores que presten una apariencia de avispa a sus vestimentas, pero finalmente suelen abandonar este hábito, ya que el insecto representa a la diosa, pero no es inherentemente divino o digno de emulación. Los sacerdotes aventureros favorecen las joyas de oro, los adornos áureos en su armadura, o, en el caso de armadura de metal, que la propia armadura sea de oro endurecido mágicamente. La parafernalia de la iglesia por lo general se talla en delgadas láminas de madera o de oro, y a menudo incluye esculturas o tallas eróticas.

Calistria es caótica neutral y sus ámbitos son el engaño, la lujuria, y la venganza. Su arma predilecta es el látigo. Su símbolo sagrado son tres puñales apuntando hacia el exterior de un círculo (en representación de sus tres aspectos), y por ello muchos de sus sacerdotes llevan una daga. Sus dominios son Caos, Hechizo, Saber, Suerte, y Superchería. La mayoría de sus sacerdotes son clérigos o bardos, aunque en algunos lugares otros tipos de lanzaconjuros son la norma para su clero, y hay algunos fieles que no usan magia pero que han alcanzado posiciones moderadas en el sacerdocio. Entre sus títulos se incluyen algunos como el Aguijón Picante, la Dama en la Habitación, y el Fuego Inextinguible, así como muchos epítetos vulgares otorgados por gente ajena a la fe.

Como grupo, el clero de Calistria es una fuerza de reacción más que una dinámica, dado que se contentan con que el mundo avance a su propio ritmo hasta que algo les provoca. La mayoría de las personas ven a los sacerdotes de Calistria como proveedores de comodidad cuando se necesita consuelo a la soledad, ya sea físico o emocional. Los sacerdotes de Calistria abren sus puertas a aquellos inundados de lujuria, necesitados de asesoramiento para avergonzar a un rival, o que busquen ayuda para encontrar de nuevo a aquellos que les han perjudicado. Algunos usan una pizca de magia divina, pero se centran en otros talentos que expresan los aspectos ilegales o semilegales de los intereses de Calistria, ya sea robo, espionaje, extorsión, o incluso asesinato.

Las ceremonias en honor a Calistria pueden implicar sexo ritual, pero no siempre implican las orgías que cuentan las historias salaces rumoreadas entre gente ajena al culto. Un ritual típico puede consistir en entonar serenos cánticos, beber vino bendecido, y quizá unos cuantos besos apasionados entre los participantes. En otros rituales, los sacerdotes relatan cómo han engañado a otros o relatan elaborados planes de venganza. No hay formalidades acerca de dónde deben llevarse a cabo los rituales, y de hecho la mayoría de los rituales élficos suelen tener lugar al aire libre y en entornos naturales, aunque los encuentros que implican la elaboración de planes o la revelación de secretos lógicamente suceden a puertas cerradas y vigiladas. El ritual de iniciación de un nuevo sacerdote en la iglesia usualmente implica sexo con otro miembro de la iglesia, realizado en una cámara privada a no ser que el iniciado desee otra cosa; los sacerdotes a menudo buscan a un intrigante nuevo iniciado para este privilegio, dado que el sacerdote ayudará al iniciado en los primeros tiempos de su carrera.

La iglesia no se interesa en las formalidades del matrimonio. Mientras que el matrimonio cumple una función útil en la sociedad, la mayoría de los seguidores del culto no tienen un fuerte interés en establecerse con una sola persona (especialmente dada la longevidad élfica) y ellos usualmente no confunden atracción física con afecto emocional (el cual es visto incluso como una debilidad por los miembros de alineamiento no-bueno de la iglesia). Los fieles consideran cualquier relación que dura más de unos cuantos meses como un “matrimonio”, aunque no confiere derechos legales. Terminar una relación no acarrea estigma alguno, aunque esas rupturas pueden tener como consecuencia largas búsquedas de venganza si una de las partes se siente agraviada. Algunos fieles, sin embargo, sí gustan de relaciones largas y estables, aunque tienden a ser tolerantes con la existencia de amantes e incluso ser poliándricas o poliginias. Dado que no suelen ser relaciones sancionadas por la ley, la mayoría de los calistrianos espera que las herencias recaigan en manos de sus familiares sanguíneos, más que en parejas fruto de relaciones mutables y temporales.

Templos y Santuarios

Un templo típico tiene muchas habitaciones con puertas atrancables para privacidad, y muchos son mansiones o grandes casas reformadas. Debido a su asociación con el sexo, los sacerdotes del templo a menudo asisten en nacimientos, dando consejo o hierbas contraceptivas, y criando a niños abandonados. Cada templo puede tender hacia el bien, la neutralidad o el mal, y esta tendencia determina las actividades que tienen lugar en él. Estas diferencias filosóficas son fuente de algunas guerras internas, algunas de ellas extendiéndose cientos de años con represalias sangrientas en ambos lados.

Los templos orientados hacia el bien sirven a la comunidad y usualmente funcionan como un burdel con prostitutas sagradas, dado que creen que el alivio sexual suaviza otras tensiones que conducen a la violencia. Las visitas periódicas de los fieles aseguran que el templo será un hervidero de rumores y charlas clandestinas acerca de dobles juegos y revanchas. Los templos orientados hacia el mal recuerdan mucho a gremios de ladrones, un lugar donde escuchar noticias, buscar evidencias de amantes infieles, hacer planes en la sobra y sólo a veces de disfrutar de un amante. Los templos neutrales y los élficos intentan compaginar ambas tendencias, ofreciendo un consuelo más casual a los solitarios y lujuriosos aunque intentando también evitar los planes más violentos de venganza.

Muchos templos fomentan que las avispas construyan nidos en el exterior del edificio. Guiados por la magia, los insectos no atacan a los residentes, pero reaccionan con ira ante los intrusos. Los templos más ricos pueden emplear avispas gigantes como guardianes y aracnófagos como corceles (los templos orientados al mal pueden invocar y atar avispas infernales para proteger el templo también). Algunos utilizan un método creado por la iglesia para la recolección de veneno de las avispas, que suele ser utilizado por los guardias del templo o vendido.

La iglesia tiene pocos santuarios, dado que Calistria se interesa más en la naturaleza y acciones de la gente que en lugares. Antiguos monolitos marcando la localización de viejos templos pueden presentar tallas fálicas o yónicas, o una simple roca puede ser tallada para recordar un gran acto de venganza acaecido en ese lugar, pero más allá de esas pequeñas cosas la iglesia prefiere recordar por medio de historias y advertencias.



Un paraíso para los mestizos

Los hijos de diferentes razas raramente tienen una vida fácil. Constantemente les son recordadas sus diferencias, y a menudo terminan en la periferia de la sociedad, viviendo de su ingenio y de su exótica apariencia, y frecuentemente con un profundo odio por los que los han maltratado. Estos factores hacen la fe de Calistria muy apetecible a los mestizos.

Tampoco es que todos los híbridos hayan tenido vidas miserables o sean vengativos. En sociedades tolerantes pueden ser bienvenidos, aunque aun así este colectivo tiende a verse atraído hacia el Aguijón Picante. Algunos creen que deben su existencia a la diosa, debido a la lujuria que condujo a su concepción o a que sus madres los abandonaron en las puertas de los templos de Calistria. Por lo general la iglesia acepta estos niños no deseados y los cría dentro de la fe, aunque se sabe que a veces los ha dejado morir sin recogerlos. Aunque una iglesia refleja la actitud de su comunidad, en general son mucho más tolerantes que el resto del mundo con las personas de raza mixta, lo cual, desgraciadamente, tiende a reforzar el estereotipo de que los mestizos son todos prostitutos y mentirosos.

Dada la promiscuidad de la diosa, su mutabilidad de género, y gustos variables (y el deseo de sus sirvientes divinos de seguir su ejemplo), es enteramente posible que un número significativo de mestizos desciendan de ella en algún grado, ya sea de primera generación o más distante. Ciertamente no es desconocido que de una pareja humana nazca un niño sólo en parte humano, aunque normalmente se culpa a seres feéricos o espíritus malignos. Calistria no muestra especial favor a sus descendientes, y de hecho éstos muchas veces ni siquiera averiguan su ascendencia divina, a pesar de que el sueño de ser “el nieto favorito de la diosa” es compartida por muchos expósitos de la iglesia.