miércoles, 19 de mayo de 2010

Elfos de Golarion, 1ª parte

Este texto apareció originalmente el Elves of Golarion de la línea Pathfinder Companion, y la traducción es obra y merito de Iridal, y no ha de verse como un sustituto del original si no como un complemento para los hispanoparlantes aficionados a Pathfinder.

NOMBRES ELFOS

La mayoría de elfos tienen cuatro nombres: uno personal o nombre dado; un nombre oculto o intimo, normalmente conocido solo por padres, hermanos, amantes o compañeros de pareja, e hijos; un nombre ordinario (un apodo que la mayoría de elfos escogen con determinación para ellos, los menos cargan con uno que no les gusta) y un nombre de familia.

En general, "-el" y "dlon" son terminaciones masculinas, y "-al" y "-dlara" son terminaciones femeninas. Existen diversas variaciones: también pueden ser designados por un ancestro de género diferente o por elfos famosos cuyos padres desean que su vástago emule.

Nombres de Varón: Aerel, Amarandlon, Bhrenit, Caladrel, Duardlon, Erevel, Falaerlrel, Genyielt, Heldalel, Imheil, Izkrael, Jaraerdrel, Kaerishiel, Lansliss, Meirdrarel, Misoyel, Naronel, Opharnel, Pho, Quais, Sedlon, Seltyiel, Talathel, Variel, Zirren.

Nombres de Mujer: Amrunelara, Cathlessra, Dardlara, Emrael, Eriet, Faunra, Hyhisis, Idilai, Imdlara, Jathal, Kameili, Loaiheia, Maraedlara, Merisiel, Nordlara, Oparal, Praeldral, Rhasadilara, Shivira, Soumral, Tessara, Tiraimi, Varaera, Wyniess, Yalandlara.


REGIONES

Los elfos típicamente viven en o cerca de posesiones dominadas por su raza. La mayor población élfica existe en y alrededor de las siguientes regiones, aunque más pueden vivir más allá de los reinos mencionados a continuación. Aunque los elfos raramente distinguen entre las subrazas, aquellos de determinadas regiones a menudo exhiben rasgos alternativos (consulta la página 107 del Manual de Monstruos para detalles sobre las subrazas élficas).

Elfo (Alto Elfo): Por toda la región del Mar Interior, aunque especialmente común en Kyonin y al noroeste del Bosque Mierani de Varisia.
Elfo Acuático: El Océano Arcadia, Espira Mordaz.
Elfo Gris: Espira Mordaz.
Elfo Salvaje: La Expansión Mwangi.


IDIOMAS

Si bien poseen su propio y complejo idioma racial, siglos para estudiar el habla de otras razas permiten que muchos elfos dominen fácilmente varios idiomas.

Idiomas automáticos: Común y Élfico
Idiomas adicionales: Dracónico, Gnoll, Gnomo, Trasgo, Poliglota, Silvano y Varisio.


DEIDADES ÉLFICAS TÍPICAS

Los elfos adoran una variedad de deidades, algunas traídas con ellos de su tierra natal de Sovyrian, pero otras descubiertas en Golarion.

Deidad

Calistria (AL CN; Ámbitos: lujuria, engaño, venganza; Dominios: Caos, Hechizo, Saber, Suerte, Superchería; Arma Predilecta: Látigo).

Desna (AL CB; Ámbitos: sueños, suerte, estrellas, viajeros; Dominios: Caos, Bien, Libertad, Suerte, Viaje; Arma Predilecta: Puñal Estelar).

Findeladlara (AL CB; Ámbitos: arte, arquitectura, crepúsculo; Dominios: Aire, Caos, Comunidad, Creación, Bien; Arma Predilecta: Bastón).

Ketephys (AL CB; Ámbitos: caza, silvicultura, correr; Dominios: Animal, Caos, Bien, Vegetal, Clima; Arma Predilecta: Arco).

Nethys (AL N; Ámbitos: magia; Dominios: Destrucción, Saber, Magia, Protección, Runa; Arma Predilecta: Bastón).

Yuelral (AL NB; Ámbitos: Magia, cristales, joyas; Dominio: Artífice, Tierra, Bien, Saber, Magia; Arma Predilecta: Bastón).

Símbolos sagrados de Findedladlara, Ketephys y Yuelral respectivamente.


La cultura élfica es antigua. Los miembros de esta raza son maestros de la magia arcana y comparten un vínculo con el mundo natural más profundo que en el caso de otras razas. Son artistas, músicos y cortesanos sublimes. Y son sutiles, y gráciles guerreros.

La mayoría de residentes no elfos de Golarion encuentran el modo de ser élfico confuso y contradictorio. Los elfos parecen frívolos excepto cuando están melancólicos. Algunos tienen la sabiduría de miles de años pero se comportan con temeridad, arriesgando sus vidas en aparentes caprichos. Hablan seriamente del honor y de la amistad, para luego actuar de forma reservada e independiente incluso con sus camaradas más cercanos.


La parte más frustrante es que cuando son confrontados con estas incongruencias, la mayoría de los elfos ríen. Con contradicciones y todo, los elfos deben ser aceptados por lo que son, aunque comprenderlos está más allá de cualquier mente inteligente.

Para comprender realmente a la raza élfica, uno primero debe aceptar que vivir una muy, muy longeva vida afecta al comportamiento de una forma impredecible comparada con las criaturas de vida más corta. Los elfos normalmente no, como algunos suponen, menosprecian a las razas de vida más corta; de hecho, la mayoría insisten en que no desprecian a nadie solamente por su falta de experiencia. Saben que después de vivir un millar de años aún no lo han visto todo. ¿Por qué deberían despreciar por ello a un enano de 100 años? Dicho esto, aunque los elfos puede que no denigren a las demás razas por principio, es difícil no descartar a alguien cuyo linaje completo puede llegar e irse en un parpadeo, y que no vivirá lo suficiente para comprender cualquier determinada disciplina. No es nada personal, en lo que concierne a los elfos: sólo mala suerte por parte de las demás razas.

Los elfos comparan muchas de las contradicciones inherentes a su personalidad con un cambio de vista: Cuando se mira algo lejano, la habilidad de muchas criaturas de ver cosas cercanas se deforma, y viceversa. De igual forma, cuando se centran en sus antiguos recuerdos, los elfos pierden su atención en los acontecimientos actuales. Cuando se centran en el presente, pierden el rastro de miles de años de experiencia. Aunque pueden cambiar de atrás a adelante con relativa rapidez, la mayoría encuentra que hacer ambas al tiempo algo es difícil, lo cual crea complejos patrones de comportamiento que exaspera a las otras razas.

Además, aquellos que buscan comprender a los elfos deberían comprender que éstos están tan en sintonía con su ambiente tras cientos de años que físicamente se adaptan a él, adoptando la coloración e incluso la conducta de lo que les rodea. La armonía élfica con la naturaleza es más que una elección, es parte de su ser físico. Los cambios son apenas apreciables, pero con el tiempo, son dramáticos, y a veces irreversibles.


UNA BREVE HISTORIA DE LOS ELFOS

La historia élfica es tan larga que hasta los elfos a veces tienen problemas en distinguir el hecho de la leyenda, e incluso algunos se preguntan si tal distinción es de hecho necesaria. Antes de que la Piedra Estelar cayera en el -5293 CA, los elfos apenas marcaban el paso del tiempo, anotando los acontecimientos importantes por estaciones y cambios astrológicos. Y aún así los ciclos continuaron, pero esta vez con sus una vez verdes campos y bosques oscureciéndose. Los humanos se fueron volviendo más numerosos. Cosas bestiales reptaron hasta el borde del control élfico. Este mundo, durante tanto tiempo un paraíso verde, se volvió extraño y terrible.

Los elfos lucharon, pero estaba claro que era una batalla perdida. Los humanos, con su alto índice de natalidad, llegarían a aplastar a los valientes guerreros elfos aunque cada elfo valía por diez de la raza más joven. Con el inminente cataclismo de la Caída de la Piedra Estelar empujándolos a la acción, los líderes elfos tomaron una decisión. A lo largo del mundo, los elfos usaron portales mágicos y enormes caravanas para viajar a la capital de Kyonin, Iadara, y desde allí pasar a través de otro portal hacia un reino misterioso conocido como Sovyrian, que se rumoreaba que era un continente, planeta o incluso plano o dimensión lejana del cual esta raza de longeva vida originalmente surgió.


Unos pocos elfos permanecieron detrás, y de éstos, muy pocos no se vieron cambiados por su decisión de permanecer en el mundo. Algunos se convirtieron en eremitas, otros se volvieron salvajes como los humanos. Y otros marcharon bajo tierra. Sin embargo, la mayoría permanecieron en Iadara y sumieron su ciudad en ilusiones, convirtiéndose en los cuidadores del palacio de la reina, sus alrededores, la magia y, por supuesto, la Piedra Sovyrian, por medio de la cual podían mantener un silencioso vinculo con sus hermanos exiliados. Encerrados tras sus hermosas murallas, la guardia de honor de Iadara contempló el catastrófico nacimiento de la Era de la Oscuridad, sólo para ver con frustración cómo las abandonadas comunidades élficas eran saqueadas por vándalos y bandidos, y sus antiguos hogares eran invadidos por hordas de intrusos. Los artefactos y tesoros obtenidos de estas comunidades asaltadas se vendieron en mercados de todo el mundo, y aun hoy muchos elfos de Kyonin consideran su venta una afrenta contra la raza elfa.

El más peligroso de estos intrusos fue el demonio llamado El Que Arrasa Árboles, Señor del Lago Maldito. En el 2497 CA, El Que Arrasa Árboles fue expulsado del Abismo por su señor, Cyth-V'sug. Abandonado en el Plano Material, El Que Arrasa Árboles rápidamente aceptó su exilio, convirtiendo al Bosque Fireani en su sórdida guarida. Bosques una vez exuberantes se volvieron retorcidos y oscuros debido a la influencia del demonio. Todas las cosas se convirtieron en una burla de su anterior gloria, y la tierra misma creció envenenada bajo su control.

Finalmente, el demonio descubrió la existencia de Iadara y sintió el latido de la Piedra Sovyrian. Fiel a su naturaleza, El Que Arrasa Árboles comenzó a pervertirla, retorciendo su lejana conexión cósmica con Sovyrian y dirigiéndola hacia el Abismo. Así buscaba la forma de traer una aullante horda demoníaca sobre Golarion, un triunfo para ganar de nuevo el favor de su señor -o una puerta trasera desde la cual tomar su revancha.

Estas maquinaciones resonaron en Sovyrian, y los elfos actuaron en respuesta. Una procesión de batidores, guerreros y lanzadores de conjuros elfos atravesaron el portal vinculado con la Piedra Sovyrian, reforzando a los debilitados cuidadores de Iadara, restaurando la brutalizada ecología del bosque, y expulsando a El Que Arrasa Árboles a una posición atrincherada en los pantanos al sur del Fireani.


El regreso a Golarion recordó a los elfos su conexión perdida con la tierra, los bosques y las hadas. Con la corrupción de El Que Arrasa Árboles acotada, los victoriosos guerreros se asomaron cautelosamente a su antiguo mundo, y se sorprendieron de su belleza. Los humanos se habían vuelto considerablemente más razonables en la Era de la Consagración, y los elfos eligieron quedarse y volvieron a habitar su hogar. Se expandieron por el mundo, descubriendo a sus enajenados parientes, reivindicando sus perdidas arboledas y artefactos, y reactivando los durmientes portales mágicos conectados con muchas de sus posesiones.

Los elfos defendieron sus antiguos derechos, retomando sus tierras ancestrales a través de la diplomacia y la fuerza, y las ruinas por todo Avistan y Garund resonaron con extrañas risas de las que hasta ese momento había sólo vagas leyendas entre los humanos. Pero por cada zona reivindicada, varias más fueron abandonadas: los elfos eran demasiados pocos para volver a colonizar todas sus viejas posesiones, y tenían poca fuerza para expulsar a aquellas gentes enraizadas en las tierras que habían abandonado. La mayoría de los elfos retornados sencillamente reivindicaron su hogar natal, Kyonin, con auténtica resolución.

Aparte de su inicial incursión en el mundo, los elfos han mantenido una larga política de aislacionismo desde su regreso a Golarion. Sin embargo, recientemente, presiones políticas y su famosa baja tasa de natalidad están empujando a los elfos a tomar un papel más activo en los asuntos del Mar Interior. Los elfos han comenzado a experimentar, extendiendo su comercio con vecinos cercanos y creando comunidades comerciales multiraciales como Oro Esmeralda en Kyonin, pero como muchas innovaciones en los elfos, este cambio se produce lentamente: quizás demasiado lento para algunos.