jueves, 17 de junio de 2010

Burnt Offerings (AP #1), parte 1

Bueno, visto que había cierta demanda de crónicas de partidas (aunque no se bien si os referíais tan solo a las del Midnight) he decidido rescatar las que comenzó Iridal en forma de diario sobre la campaña de IRC que dirijo, y ella juega, de Rise of the Runelords. En fin, espero que os guste.

ADVERTENCIA: Esta crónica, como es obvio, contiene importantes SPOILERS sobre la campaña que narra, así que nadie que pretenda jugar Rise of Runelords debería leerla. Si ya estas jugando la campaña y has superado la parte del festival entonces no hay problema.

Del diario de Talitha Symarast

A 21 de Rova del 4707 CA, Otoño

Primer día del otoño, festival de La Cola de Golondrina. Y un hermoso día, además. Toda la población se ha echado a las calles, dispuesta a disfrutar del día de asueto. A decir verdad temía encontrar a Cala Arenosa muy cambiada tras estos años de ausencia, pero todo parece estar igual. Veo cierta tensión cuando se recuerdan los luctuosos acontecimientos sucedidos cinco años atrás, pero poco más. Ah, me alegro de no haber estado aquí cuando el Carnicero realizó todos aquellos asesinatos; quién sabe lo que hubiera podido pasar. Y el incendio de la vieja catedral debió ser algo terrible para la moral de todos….

Pero eso es pasado. Hoy se celebraba la consagración de la nueva catedral, y si algo flotaba en al ambiente era entusiasmo. Incluso me permití a mí misma relajarme y tontear un poco con Helgrym, que ha cambiado mucho desde aquel campesino grandote y torpón que recordaba. Ahora parece tener más mundo, aunque se ha vuelto más disoluto que Thaerdan. Ains. No debería beber, me hace olvidar que tengo que dar buen ejemplo al golfo de mi hermano…

La sacerdotisa que conocimos ayer en la taberna, Minvant, nos consiguió puestos privilegiados para admirar el ritual. Muy amable por su parte, cuando somos casi unos desconocidos para ella. La idea de traer nuestras armas para que sean bendecidas ha sido de Helgrym. Es curioso su empeño por lanzarse a la aventura, parece que no haya nada que desee más, salvo tal vez otra cerveza u otra mujer. Tsk. Definitivamente, no me conviene un admirador así…

Todo hubiera resultado perfecto de no ser por los malditos goblins. Y es que el ambiente festivo se trocó en un baño de sangre cuando irrumpieron en la población, cantando a voz en cuello y destrozándolo todo. ¡Según nos dijeron después hasta desenterraron cadáveres, posiblemente para comérselos! Salvajes.

Antes de que nos diéramos cuenta estábamos en el fregado, luchando por partir los cráneos de esas pequeñas bestias. Y Desna puede decir que lo logramos con unos cuantos. Tanto es así que hasta el sheriff nos felicitó por nuestra actuación. Tras reñir a Helgrym por haber bebido en demasía, claro está. ¡El sheriff nunca dejará de ser el cascarrabias que todos conocemos!



Aun me estremezco al recordar a esos pequeños salvajes. Uno hasta montaba una especie de perro horroroso, como si fuera un raro caballo de guerra. Casi perdimos a Thaerdan intentando abatirle; ¡qué miedo pasé! Aunque no fui la única asustada, desde luego. Si no que se lo digan Aldern Foxglove, un noble de Magnimar que ha vendido a pasar unos días a Cala Arenosa para encontrarse…. con esto. La forma en que se deshizo en agradecimientos por haberle salvado fue francamente embarazosa. Nos ha invitado a cenar, e incluso prometido extender nuestras hazañas por la capital, entre sus opulentos amigos. Me pregunto si se arrepentirá de todos estos ofrecimientos hechos en un momento de franco alivio. Al fin y al cabo, nos separa un abismo social…

Ah, pero ¡la forma en que me mira! Es halagador, cómo puedo negarlo. Después de años encerrada en aquel colegio, con la mente fija solo en un objetivo, culminar mis estudios cuantos antes para volver al hogar, me siento viva de nuevo. Y más dada la otra mirada de Helgrym. Está celoso, ¡ja! Aunque con lo mujeriego que es, el capricho se le pasará en un abrir y cerrar ojos. Seguro.

Supongo que hay cosas más interesantes en que pensar. Como la forma en que los goblins penetraron en la ciudad. Según el sheriff, la puerta exterior de la muralla no estaba forzada. Curioso, ¿no? Además, un grupo de goblins vino de dentro de la ciudad y unos cuantos surgieron de un carro situado en mitad de la plaza… ¡como nosotros podemos atestiguar, que lo vimos de primera mano! Es extraño, extraño. O los goblins se han vuelto mejores incursores de lo que yo creía que fuera posible, o… bueno, parece como si hubieran tenido ayuda para entrar en la ciudad. De no ser porque ese pensamiento es ridículo -¿quién querría meter el goblin en su casa?-, apostaría por ello. Pero supongo que habrán encontrado algún punto débil en las defensas de la ciudad para colarse, ya nos enteraremos a su debido tiempo, seguro…

Ahora toda Cala Arenosa tiene que reponerse de este susto. Y yo pensar en qué vestido me pondré para esa cena. Bufff. De pronto ya no me parece tan halagadora toda la atención de Foxglove. Seguro que nos sentiremos fuera de lugar en esa cena. Al menos, yo…