martes, 22 de junio de 2010

Burnt Offerings (AP #1), parte 3

Del diario de Talitha Symarast

A 1 de Lamashan del 4707 CA, Otoño

Bethana ha acudido a nosotros aduciendo que Ameiko ha desparecido. Nos mostró una carta del hermanastro de ella, Tsuto, citándola en la fábrica de vidrio de la familia poco antes de su desaparición. Bethana estaba muy preocupada y nos pidió que la buscáramos.

Ah, la historia de Tsuto es todo un escándalo. Nadie en el pueblo ignora de su condición ilegitima; una indiscreción con un humano puede pasar desapercibida, pero ¿con un elfo? El pobre Tsuto tuvo su destino marcado desde el momento en que su “padre” vio sus rasgos de semielfo. Nunca ha sido considerado un Kaijutsu, y de hecho ha sido criado fuera de Cala Arenosa, lejos de la vista de su familia. No obstante, según Bethana, los dos hermanastros se llevaban bien y habían desarrollado una especie de complicidad, cuando lograban verse. Al menos, hasta los últimos tiempos, en que Tsuto se había vuelto más violento.

De manera que fuimos a investigar a la dichosa fábrica. Tras dar mil vueltas, sin atrevernos a entrar, al fin decidimos coger al wyvern por la cola y colarnos en el edificio por la sala de carga. Una decisión en cierto modo afortunada, porque justo en la habitación de al lado se oía cierto estropicio. Cuando entramos vimos cómo no… ¡a más goblins! ¡Y esta vez tocábamos a dos por cabeza! Debía ser para que ninguno de nosotros se sintiera celoso.

Esos pequeños salvajes habían torturado hasta la muerte al desgraciado Lonjitsu Kaijutsu. Y creo que hubieran querido hacer lo mismo con nosotros si nos hubiéramos prestado a ello. Huelga decir que no fue el caso, aunque nos hicieron sudar, los muy malditos. Pero fueron ellos quienes salieron corriendo, y nosotros detrás de ellos, para dar una vuelta de lo más tonta alrededor de la fábrica y descender a los sótanos… cuya escalera de bajada estaba justo ante la sala por la que habíamos entrado a la fábrica. Seguro que Aldern no se imaginaba a sus héroes jugando al corre-que-te-pillo con unos goblins por los pasillos de una fábrica…

Y en los sótanos nos tendieron una bonita emboscada. Goblins por un pasillo, un Tsuto escondido en otro… ¡milagro que saliéramos de una pieza de eso! Thaer y yo dimos rápida cuenta de los goblins que venían por nuestra espalda. Por desgracia, una flecha de Tsuto casi nos deja sin Helgrym; parece que no soy la única que le quiere entregar esos regalitos… y es que el día del ataque goblin a Cala Arenosa demostré mi lamentable falta de puntería acertándole a él por la espalda, en vez de a un goblin; Helgrym aun me lo recuerda de vez en cuando, burlón. No obstante, poco tenían que ver mis débiles proyectiles con el certero disparo que casi acaba con él hoy. Qué miedo pasé, por un momento.


Helgrym, sin embargo, demostró que ante la adversidad se crece, pues dejó a Tsuto malherido, un trabajito que Thaer remató. Minvant no le dejó morir, sin embargo. ¡Tiene que respondernos a muchas preguntas!