viernes, 18 de junio de 2010

Burnt Offerings (AP #1), parte 2

Bueno pues aquí llega la continuación de las crónicas de la campaña de manos de Iridal, esta vez vienen la sesión 2ª y 3ª juntas puesto que ambas fueron cortas, debido a la perdida de un jugador, y vienen a ser como una sola dividida en dos partes (aunque la 3ª a su vez la jugamos en dos partes). Pero bueno superados estos escollos aquí seguimos.

ADVERTENCIA: Esta crónica, como es obvio, contiene importantes SPOILERS sobre la campaña que narra, así que nadie que pretenda jugar Rise of Runelords debería leerla. Si ya estas jugando la campaña y has superado la parte de Heroes Locales no debería haber problema.


Del diario de Talitha Symarast

A 22 de Rova del 4707 CA, Otoño

Hemos pasado el día con Aldern Foxglove. Al mediodía nos agasajó con un esplendido banquete en la posada de Ameiko, como había prometido, pero acabó convenciéndonos de que nos uniéramos a él en la cacería de la tarde. Aunque la caza del jabalí no es precisamente algo que me apasione (se me ocurren pocas maneras mejores de desperdiciar una tarde), acepté a pesar de todo. Nunca está de más de conocer a gente importante; tal vez algún día la amistad de Aldern nos sea útil.

Y he de admitir que también sentía cierta curiosidad y diversión hacia este joven Foxglove. Diversión por la obvia admiración que nos profesaba y sus descarados halagos (¡ay, estos nobles de lengua melosa!), que ha llegado a ser incluso embarazosa, tan exagerado ha sido. Y curiosidad porque… eh, bien, ¡es de Magnimar! Siempre he querido visitar la gran ciudad. Albergaba la esperanza que Aldern nos contara chismorreos e historias de la capital, pero en lugar de eso Aldern se las apañó para volver una y otra vez la conversación hacia nosotros y nuestras vidas. Pobre muchacho, tiene que haber llevado una vida muy aburrida para haberse impresionado tanto con el incidente. Aunque habría de estar ciega para no darme cuenta de que el muchacho tiene una personalidad fácilmente impresionable; quizá incluso ligeramente obsesionable. Al final creo que todos nos hemos sentido aliviados cuando el día ha llegado a su fin; Aldern es un buen chico, pero su admiración ha llegado a ser un poco agobiante.

Eso sí, se nota dónde hay dinero. Y es que Aldern ha derrochado hoy a manos llenas con nosotros. No sólo nos ha dado cincuenta moneditas de las doraditas, sino que nos ha proporcionado unos corceles magníficos, y a mí incluso un regalito especial. Hablando de diversión, lo que sí ha sido todo un espectáculo es ver la cara de mi hermanito ante las botas de montar que me ha regalado Aldern; querido hermano, no sólo te vas a divertir tú…


Con todo, no ha sido un día especialmente reseñable. Lo peor del día, lo mal que lo ha pasado Minvant en la cacería; es demasiado dulce para disfrutar con un deporte tan sangriento. Lo mejor, los celos de Thaer y Helgrym. Lástima que Aldern regrese a Magnimar mañana… tendremos que ir a visitarle a la capital, algún día.

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Del diario de Talitha Symarast

A 27 de Rova del 4707 CA, Otoño

Thaer se ha metido en líos. Sí, sí, sé que esto no es novedad, pero precisamente por eso cabría esperar que supiera esquivar mejor los problemas. Y es que ese pendón desorejado de Shayliss le ha enredado a base de bien. Aunque, para ser justa, cuando la vi coquetear de manera tan descarada con mi hermano (“ay, es que tenemos una rata enorme en el sótano, me da tanto miedo”), pensé que quería ligárselo y ya está. Pero por lo visto quería más que eso, deseaba enfadar a su padre, algo que consiguió a base de bien cuando, tras rechazar Thaer sus avances, fue de todas formas con cuentos y mentiras ante su irritable progenitor.

Me abstendré de opinar sobre la actuación de Thaer en este asunto, pero ya le vale al señor Ven Vinder. No sé qué es más sonrojante; su ceguera ante el comportamiento de la pendeja de su hija, o la forma en que la protege como si tuviera cuatro años. Si no fuera tan sobreprotector, sospecho, Shayliss no estaría tan ansiosa de enojarle con sus conquistas.

De todas formas algo así tenía que suceder tarde o temprano. Desde el asalto goblin a la ciudad somos considerados grandes héroes y atraemos la atención allá donde vamos. Pero, claro, mi hermano siempre ha tenido además la facultad de atraer los problemas. Suma dos y dos, y probablemente en este caso obtendrás un resultado mayor de cuatro.


Seguro que todo el pueblo se ha divertido mucho con la pelea pública entre Van Vinder y Thaer, y la noticia de que mi hermano había sido arrestado una vez más. Desde luego, qué fácil es pasar de héroes a payasos…

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Del diario de Talitha Symarast

A 28 de Rova del 4707 CA, Otoño

¡Bueno, los rumores de la pelea de mi hermano con Ven Vinder van a tener una vida muy corta! No hay nada que haga olvidar más pronto un jugoso cotilleo que otro escándalo aún mayor, y aquí el jaleo está servido de nuevo. ¡Aún quedaba un goblin en la ciudad!

Escondido en la casa de los Barett, nada más y nada menos, y viviendo en el armario del pequeño Aeren, al que ha comido parte de los deditos de una mano. Esto da nueva dimensión al cuento del monstruo del armario, desde luego, sobre todo porque esta vez el monstruo era tristemente muy real. Alergast lo ha comprobado con su vida, dejando viuda a la pobre Amele y huérfanos a los pequeños.

Helgrym se perdió el incidente; cosas de beber como una esponja. Pero, tras entrar Amele medio histérica en la posada, con un niño en brazos y el otro agarrado lloroso a sus faldas, Min, Thaer y yo fuimos a comprobar qué estaba pasando. Dado que era solo una bestezuela pudimos abatirla con relativa facilidad, aunque yo casi acabo con un corte de pelo no deseado y Thaer con un siete en el estómago. Suerte tuvo de que Min estuviera allí, presta a suministrarle los dones de Desna.

Ahora que todo ha pasado, sin embargo, me pregunto más que nunca cómo entraron los goblins en la ciudad. No me preocupa específicamente éste –estoy segura de que se escondió en la casa de los Barett el día del asalto, aprovechando la confusión-, pero ¿cómo entraron el día del festival de primavera? Cada vez que les veo en mi mente, saliendo de las carretas y de mil y otros sitios, a la vez, sembrando el pánico y el caos, me convenzo de que hay algo extraño en el asalto. Demasiada coordinación para ese puñado de salvajes…

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Del diario de Talitha Symarast

A 30 de Rova del 4707 CA, Otoño


Hoy el sheriff nos ha enmarronado a base de bien. No hay duda alguna: tiene talento para eso. De alguna forma siempre consigue que se haga lo que él desea, y ésta vez no ha sido una excepción. Dado que las tribus goblins están tan revoltosas ha decidido acudir a Magnimar en buscar de refuerzos y ha dejado al cargo de la seguridad de la ciudad… ¡adivina! Por una vez dudo de la sensatez del sheriff. Dejarnos a nosotros al frente puede ser más peligroso que dejar entrar directamente a los goblins. Thaer y Helgrym tienen gloriosos historiales de buscalíos que alcanzan, creo, al mismo día de sus respectivos nacimientos. Miedo dan.

También nos ha presentado a una exploradora elfa, una persona interesante. Shalelu Andosana se llama. Realmente tiene un conocimiento envidiable de la región, por lo que ha resultado ser una fuente de información inestimable. Por lo visto los goblins andan algo más que inquietos, definitivamente sucede algo extraño entre ellos: Shalelu nos ha explicado que las cinco tribus que viven cerca de la región han participado en el asalto a la ciudad. Y como si no fuera poco sorprendente semejante coordinación, uno de sus “héroes” ha desaparecido. Puede que esto último esté relacionado con lo que quiera que suceda entre ellos, o no.


De momento, lo importante es que el sheriff se marcha. Tiembla, Cala Arenosa. Estamos al frente.